Guía para un embarazo saludable

El embarazo es un período en el que van a tener muchas alegrías, pero también interrogantes, y hasta miedos. Esto es perfectamente normal. Es la creación de una nueva vida, que cambiará la de ustedes.

El embarazo es un período en el que van a tener muchas alegrías, pero también interrogantes, y hasta miedos. Es la creación de una nueva vida y por lo tanto debes prepararte para tener un embarazo saludable y por ende un bebé saludable.

Durante la gestación lo principal son los controles médicos periódicos que es recomendable iniciar desde que confirmen la feliz noticia del embarazo. En ellos tienen la oportunidad de disipar cualquier tipo de duda por más tonta que les parezca. El obstetra está allí para eso y nunca está de más estar bien informados.

La etapa en la que tu bebé está más indefenso es durante los primeros meses del embarazo. Es recomendable que no hagan viajes largos, utilicen caminos muy irregulares o hagan actividades físicas que supongan un gran esfuerzo.

Las vacunas que deben colocarle a la futura mamá durante la gestación protegen al bebé de numerosas enfermedades.

Las recomendadas para un embarazo saludable son:

  • Vacuna antitetánica
  • Vacuna antidiftérica
  • Vacuna antigripal

No es conveniente que te coloquen ninguna otra vacuna, pero en caso de duda consulta con el obstetra.

Medicación y embarazo

Es muy difícil que un medicamento no afecte a tu bebé en la panza. A partir de los 7 meses deben evitar especialmente los resfríos o gripes porque una buena respiración es muy importante en el momento del parto. Si tienes que utilizar algún medicamento, primero consulten con el médico.

La mejor manera de mantener sanos al bebé en camino y a la mamá, es con una alimentación saludable. Es fundamental que en esta etapa consuman grandes cantidades de ácido fólico, calcio y hierro.

Durante el embarazo es probable que haya una tendencia a retener líquidos. Una forma de deshinchar las piernas y los tobillos es recostándose y poniendo los pies en alto, ya sea apoyados sobre una almohada o la pared para que mejore la circulación.

Alimentos a evitar

Para un embarazo y un bebé saludable, deben evitar el consumo de alcohol, tabaco o cafeína porque estas sustancias son muy peligrosas para tu bebé. Mientras mayor cantidad incorpore la futura mamá al organismo, mayores son las posibilidades de que lo afecten. Esto puede producirle malformaciones y deficiencia mental en el caso del alcohol; bajo peso y abortos espontáneos, en el caso del tabaco.

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Aumento del líquido amniótico

El líquido amniótico es muy importante para el desarrollo saludable del bebé por lo que es necesario controlar que no se presente ni en menor ni en mayor cantidad.

El líquido amniótico es muy importante para el desarrollo saludable del bebé por lo que es necesario controlar que no se presente ni en menor ni en mayor cantidad.

 

Es posible que durante el embarazo haya un aumento de este al que se le denomina polihidramnio o hidramnio. Las causas que lo provocan no son muy conocidas, pero la diabetes materna puede presentar mayores riesgos.

Otros factores influyentes son la presencia de anormalidades gastrointestinales del bebé o problemas en su sistema nervioso, la vejiga o los riñones.

Síntomas del aumento del líquido amniótico

Los síntomas principales que te puede provocar son un crecimiento repentino de tu útero, contracciones y molestias abdominales en el embarazo, sin embargo estos se pueden presentar de diferentes formas en cada caso. Por este motivo la cantidad de líquido amniótico se controlará en tus chequeos prenatales a través de mediciones realizadas en las ecografías.

En la mayoría de los casos se produce durante el último periodo del embarazo regulándose por sí sólo. Sin embargo, si este ocurre en los primeros meses aumenta las probabilidades de que el útero en el embarazo se extienda demasiado, provocando un rompimiento prematuro de bolsa, partos prematuros, complicaciones con el cordón umbilical, desprendimiento de la placenta o problemas en el crecimiento del bebé.

El tratamiento se establecerá dependiendo de tu historial médico, la cantidad de líquido amniótico y la etapa del embarazo en la que estás. Puede incluir un control más frecuente de la evolución del embarazo y medicamentos para reducir la cantidad de líquido.

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